LOS ÁNGELES — La aclamada cantautora SZA ha lanzado una dura crítica contra el uso de la inteligencia artificial en la industria musical, tras descubrir que cientos de sus canciones habrían sido extraídas sin su consentimiento para entrenar modelos de generación de IA.
A través de sus historias de Instagram este fin de semana, la ganadora del Grammy se mostró furiosa al revelar que un sistema de IA había sido entrenado con 238 de sus temas. La intérprete de «Kill Bill» expresó una profunda indignación, señalando que entre el material utilizado podría haber música inédita que nunca ha visto la luz pública.
«¿Si eres músico y apoyas esta mierda degenerada? Eres repugnante y no hay nada que puedas decirme para que me parezca bien», escribió la artista.
El hallazgo se produce tras el reciente lanzamiento de una herramienta de detección de IA impulsada por The Atlantic y diseñada por el investigador Alex Reisner. La plataforma permite a los artistas buscar en los inmensos conjuntos de datos usados por las tecnológicas para comprobar si su catálogo ha sido absorbido de manera ilícita.
Un Impacto Desproporcionado en Artistas Negros
La cantante no solo arremetió contra el robo de su trabajo creativo, sino que destacó cómo estas prácticas afectan de forma desproporcionada a los artistas negros. «Aún no he escuchado ninguna canción "blanca" creada por una IA... ¿Por qué tan desproporcionado?», cuestionó. «No tenemos protección en la legislación, ni médica ni creativa. Somos a quienes más fácil resulta robarles. ¡No regales tu vibra! ¡No entrenes a la IA con tu genialidad!».
SZA lleva tiempo siendo una de las voces más críticas con la automatización del arte: ya había declarado sentirse «en guerra» con esta tecnología, denunciando que las canciones generadas por algoritmos y los covers con voces clonadas devalúan y distorsionan la experiencia musical y la conexión humana. También ha señalado el enorme coste ecológico de los servidores y el consumo energético que requieren estas plataformas.
Su protesta resuena en un momento en el que múltiples artistas, sellos independientes y sindicatos creativos exigen a los gobiernos legislaciones mucho más estrictas para proteger a los autores antes de que las herramientas de IA sigan lucrándose a costa de su talento.